LA ÚLTIMA NOCHE®
La amargura me sabe a cigarrillo.
Los ojos abiertos, desvelados
buscando respuestas.
Mis lágrimas se unen a mi aliento
y sigo existiendo;
sin tener unas manos que me ayuden
a descifrar este silencio que me parte la realidad;
derrite mis sesos, sangra el pecho abierto,
sajado, de tanta frialdad.
Salpican tus palabras saladas en la carne viva,
envejeciendo mi cuerpo disfrazado de juventud.
Levanto la cara
pinchada de tus mentiras
y despierto
de la pesadilla interminable
que me obligué a vivir.


excelente muestra de crudeza, me gusta mucho tu trabajo saludos